Provincia de Buenos Aires
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Memoria, movilizaciones y la construcción de un frente amplio para 2017

Tres movilizaciones memorables

 

El profundo retroceso no ha pasado desapercibido. En el transcurso de treinta y cinco días la Argentina vivió tres movilizaciones memorables: entre el 24 de marzo de 2016 y el 29 de abril del mismo año se movilizaron no menos de un millón de personas en jornadas de protesta contra el gobierno de Macri.

El 24 de marzo, al cumplirse el 40 aniversario del último golpe militar, una gigantesca movilización recorrió las calles de las principales ciudades de nuestro país. Solamente en la Capital Federal se calcular 300 mil participantes. A las consignas históricas de los organismos de derechos humanos se sumó el repudio a las políticas de Macri y, en especial, a los despidos masivos y a la clausura de las políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia que se venían desarrollado desde el Estado.

El 13 de abril de 2016 marcó un punto de inflexión en la historia política argentina. Una multitud estimada en más de 200 mil “almas” respaldó a una ex-presidentes acosada judicial y mediáticamente. En una mañana lluviosa y en un horario desusado, decenas de miles de argentinos de a pie irrumpieron en las cercanías de Retiro. Muchos venían del conurbano y no podían ocultar su fisonomía de “cabecitas negras” que tanto molesta a la vieja y a la nueva oligarquía. Otros venían de las oficinas, de los Ministerios asaltados por la plutocracia macrista. Y también venían los del interior que, como sus antepasados, entraban a la urbe por el Retiro. Dos consignas los unificaban:¡Volveremos! y ¡Fuerza Cristina! El discurso de Cristina Kirchner ante la multitud movilizada se hizo cargo del nuevo momento histórico que comienza. Por un lado,conectó la persecución que ella sufría con lo ocurrido con Hipólito Yrigoyen en la Década Infame y con Juan Domingo Perón luego de la “Revolución Libertadora”.

Seguimiento:

Ambos fueron perseguidos por la justicia y acusados de conspiración y otros delitos.

Por otro lado, de cara al futuro, convocó a un Frente Ciudadano, como superación de la partidocracia tradicional y como expresión de nuevas identidades y nuevos desafíos. Cristina convoca a los peronistas de Perón y Evita, a los radicales yrigoyenistas, a los socialistas nacionales, a los grupos de derechos humanos, a los movimientos barriales y al sindicalismo honesto. Cristina está convocando, aunque no lo diga explícitamente, a unnuevo movimiento histórico que mantenga las banderas nacionales, populares y democráticas.

A diferencia de una partidocracia vacilante y complaciente con el macrismo, la ex presidente se paró en el lugar de una oposición integral y denunció capítulo por capítulo los cien días más vergonzosos de nuestra historia reciente: los miles de despidos, la capitulación ante los buitres y usureros internacionales, la reducción el aumento desenfrenado de las tarifas de los servicios esenciales, el encarcelamiento de Milagro Sala, el intento de tapar el escándalo de “los papeles de Panamá”, la complicidad de los grandes medios concentrados y de grupos de la Justicia Federal con el gobierno de Macri y el freno de causas judiciales contra los cómplices civiles de la última dictadura. Y terminó con una convocatoria amplia, a un nuevo Frente Ciudadano, integrado por todos los que consideren que han perdido derechos durante la gestión macrista. Su apuesta es muy simple: liderar a los perjudicados por una gestión que está borrando de un plumazo doce años de ampliación de derechos.

La convocatoria de Cristina ha sido respondida inmediatamente por el bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria, por partidos integrantes de esta coalición, por dirigentes del movimiento de Derechos Humanos y por numerosos jefes comunales, agrupaciones políticas y dirigentes sociales. Seguramente encontrará, más adelante, el andamiaje jurídico-electoral para protagonizar nuevas disputas.

La tercera gran movilización también fue histórica. En ocasión del Día del Trabajador, las cinco centrales sindicales convocaron a una marcha conjunta. En la Capitalla movilización tuvo como epicentro el monumento “Canto al trabajo”, y allí se congregaron alrededor de 400 mil trabajadores. El acto unitario se repitió en lasgrandes ciudades del país, y significó un hito en tanto se profundizaron las gestiones para general una sola CGT y una sola CTA, y para seguir buscando la unidad en lalucha.

Ante el veto de Macri a la ley anti-despidos, la incipiente unidad del campo sindical tendrá oportunidad de manifestarse con nuevas movilizaciones.

Un ejercicio de memoria

Mucha gente se pregunta cuánto tiempo durará la pesadilla del gobierno de Mauricio Macri. Estamos seguros que la esperanza blanca de esta coalición de derecha, que se vistió de amarillo, ya empezó su cuenta regresiva. Hay datos muy claros: en doce años el país no dejó de crecer, y en 2016 tenemos recesión y caída del producto nacional; en doce años los salarios reales superaron a la inflación, y en 2016 estarán muy por debajo; en doce años se controló a las grandes empresas concesionarias de servicios públicos y en 2016 se les soltó la rienda para que aumenten las tarifas; en doce años se les hizo difícil a los empleadores despedir cada trabajador y ahora desde el Gobierno se alienta eldesempleo para disciplinar a los trabajadores; en doce años hubo una política de Estado de promocionar y defender los derechos humanos y en 2016 se han desactivado decenas de programas; en doce años se avanzó hacia un desendeudamiento del estado nacional y en 2016 se inicia un nuevo ciclo de endeudamiento; en doce años se tuvo relaciones fraternales con los pueblos de América Latina y sus líderes, y en 2016 solo nos visitan representantes de las grandes potencias; en doce años no hubo un solo Ministro que fuera gerente de alguna multinacional y ahora el gabinete de ministros está lleno de CEOS.

Todos estos datos no pueden pasar desapercibidos.

Los pueblos tienen memoria y ya lo están demostrando. El movimiento de Derechos Humanos sigue firme en sus demandas. El liderazgo político-electoral de Cristina Kirchner, a pesar de los ataques sistemáticos de los medios concentrados, se ha mantenido y ocupa un espacio considerable en la opinión pública. El Partido Justicialista se ha reorganizado y podría ser parte de un frente electoral amplio.

 

Pensar en las elecciones de 2017

 

Las elecciones de medio turno del 2017 marcarán un hito. Las mayorías populares tienen la oportunidad de poner un límite definitivo al ajuste macrista.

Las encuestas de mediados del año 2016, ya están señalando que el gobierno de Macri no tiene el apoyo de la mayoría de la población.

La estrategia de Cambiemos es sencilla. Se trata de fragmentar a la oposición. Y para ello cuenta con herramientas muy poderosas: los medios de comunicación hegemónicos, la mayoría del poder judicial federal y la poderosa ex SIDE. En este sentido, la ofensiva mediática, judicial y de servicios de inteligencia contra el kirchnerismo histórico está siendo implacable y está logrando resultados concretos: altos ex funcionarios expuestos ante la opinión pública, procesados por la justicia federal y vigilados por servicios de inteligencia.

Y aquí no se trata de defender a Ricardo Jaime, Lázaro Baez o José López. Ellos formaron parte de un mecanismo evidentemente corrupto para financiar la política y además muy probablemente obtuvieron beneficios personales indebidos.

Pero sólo se ataca a una parte de la trama corrupta y se deja indemnes a otros funcionarios y empresarios que participaron de los mismos mecanismos.

Toda esa información la tiene el Estado, cuyo deber es combatir la corrupción y avanzar hacia la anunciada transparencia. Por ahora solo se persigue a funcionarios y empresarios vinculados al movimiento liderado por Cristina Kirchner, con elobjetivo evidente de eliminar un competidor para las elecciones de 2017.

Paralizado el “Cristinismo” por la brutal ofensiva mediática y judicial, el gobierno de Macri realiza acuerdos puntuales con el Partido Justicialista y el Frente Renovador para ir avanzando en su agenda legislativa y en sus planes electorales.

La apuesta del macrismo es clara: lograr que el espacio opositor, hegemonizado por el movimiento peronista, concurra a las elecciones del 2017 dividido en tres sectores, y en esas condiciones seguir siendo la “primera minoría”.

La dirigencia política de la oposición tiene la obligación política y moral de buscar acuerdos de unidad y deponer personalismos y vedetismos a fin de poner una valla al ajuste perpetuo que busca la coalición macrista y que daña las condiciones de vida del pueblo trabajador. Esta unidad es posible, como lo demuestra la ley que estableció la doble indemnización ante los despidos, que fue votada por los diversos sectores. En esta actitud opositora y unitaria deberían sumarse los militantes de una tradición de la UCR que sigue reivindicando a Yrigoyen y Alfonsín, y los grupos partidarios que se reclaman “progresistas”, porque ya no hay duda alguna del carácter conservador y reaccionario de la alianza Cambiemos.

 

Hacia un amplio frente político y social

 

La unidad no solo se logra con acuerdos de bloques parlamentarios. Es fundamental la unidad en las calles, en las medidas de protesta. En este sentido, los anuncios de una gran marcha federal impulsada por sectores sindicales pueden ser muy importantes. La movilización social es indispensable. Los acuerdos en el palacio legislativo no alcanzan para frenar la ofensiva del capital concentrado.

El famoso segundo semestre se inicia con una tremenda persecución política y judicial contra la ex Presidente. Se intentan reducir los logros de doce años de gobierno popular al enriquecimiento ilícito de una familia. Los medios hegemónicos encabezados por el Grupo Clarín tratan de vulnerar una vez más la memoria popular.

Lo importante es que el pueblo ha dicho: ¡Volveremos! Y así será. Desde estas páginas, ratificamos nuestras consignas de Memoria y Movilización Social y, en una nueva época, nos sumaremos a una gran frente opositor.

Nuestro aporte será contribuir a la formación política de jóvenes militantes desde una perspectiva nacional, popular y democrática, y con un fuerte compromiso por la vigencia de los derechos humanos.