Provincia de Buenos Aires
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LAS TUMBAS DE LA ESTANCIA ANITA

Por Ramón Torres Molina: La cantidad de huelguistas fusilados en diciembre de 1921 y enero de 1922 durante la represión de las huelgas patagónicas no se ha podido determinar. Los cálculos varían entre seiscientos y mil quinientos fusilados y se carece de documentación fehaciente que pueda determinarlo. El Diario de Guerra del Regimiento 10 de Caballería Húsares de Pueyrredón registra más de cincuenta muertos productos de enfrentamientos o intentos de fuga y a pesar de que el Teniente Coronel Héctor Benigno Varela implantó mediante bandos la pena de muerte, el documento solo registra un fusilado por la marinería.

Seguimiento:

Las declaraciones de los sobrevivientes y testigos constatan los fusilamientos masivos. Incluso José Font, Facón Grande, fue fotografiado cuando se entregó detenido y el propio Diario de Guerra...incorpora la crónica de un periódico en inglés, que se editaba en Punta Arenas, donde se relata la rendición de Facón Grande. Sin embargo, en el Diario de Guerra…aparece como muerto en un enfrentamiento, de la misma forma que todos los dirigentes de la huelga que fueron capturados.

Osvaldo Bayer investigó en los años sesenta y setenta las huelgas patagónicas, su contexto histórico y los fusilamientos. Hizo público lo que deliberadamente había sido olvidado. Era un tema del que no se hablaba y no se investigaba en la Provincia de Santa Cruz. Era un hecho histórico que por su importancia había afectado a todo el país.

En esa investigación Bayer sostuvo la existencia de tumbas colectivas en las que se habían enterrado a los  peones fusilados y uno de los lugares significativos que señalaba era la estancia Anita en las proximidades de Lago Argentino. Allí habrían sido fusilados un número de huelguistas que varía entre sesenta y ciento cincuenta. Bayer en sus investigaciones proponía la apertura de las tumbas para poder determinar el número de fusilados.

El Archivo Nacional de la Memoria apoyó las tareas que en rescate de la memoria histórica hacían las comisiones que en la Provincia de Santa Cruz  investigaban las huelgas patagónicas y señalizó la ruta que pasa por la estancia Anita, frente al lugar en el que se produjeron los fusilamientos, donde se había levantado un cenotafio, con los clásicos pilares de Memoria, Verdad y Justicia. Como complemento del  rescate de nuestra historia firmó un convenio de cooperación con la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, en marzo de 2013,  para llevar adelanteun trabajo de investigación para corroborar los datos históricos relacionados con la huelga  y, en particular, para la localización de las tumbas colectivas que pudiesen existir. Como complemento se firmaron dos protocolos adicionales para la localización de las tumbas colectivas o individuales, uno referido a la zona norte de la Provincia de Santa Cruz, y otro específico para el trabajo en la estancia Anita. Un convenio previo entre el propietario de la estancia Anita y el municipio de El Calafate establecía que en caso de que los estudios arrojen un resultado positivo vinculado a la realidad histórica la estancia donaría el predio a la Municipalidad.

Los datos históricos sobre el lugar de los fusilamientos en la estancia Anita,que están recogidos en la obra de Bayer, eran diversos, pero todos tomaban como referencia el galpón de esquila que aún se conserva: Detrás de unas lomas, a doscientos metros, a cuatrocientos metros, próximo al alambrado divisorio, a doscientos metros del alambrado.

El Diario de Guerra…informa que en la estancia Anita hubo unos siete muertos producto de un enfrentamiento. Pero cuando habla de la distribución de peones y caballos existe una diferencia entre prisioneros y peones entregados a los estancieros de setenta personas. Los testimonios sobre los fusilados varían, doscientos cincuenta, dicen los periódicos anarquistas, cuarenta dice un testigo, entre ochenta y ciento ochenta calcula Bayer.

El trabajo de campo del equipo de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, que contó con la colaboración del Archivo Nacional de la Memoria, trató de localizar esos enterramientos. Primero se efectuó un relevamiento de suelos, después se pasó un georadar para tratar de determinar movimientos de suelo. Se complementó esa  tarea con un detector de metales. Sistematizada esa información se efectuaron excavaciones que dieron como resultado el encuentro de un cuerpo, pero en condiciones distintas a los registros históricos referidos a los fusilamientos ya que el cuerpo se encontraba en un cajón. También, en las proximidades se había encontrado una cruz de madera, similar a otras que se están en lugares donde hubo fusilamientos y una botella de ginebra que era usada como cantimplora por las fuerzas del Ejército en la época en la que se produjeron los fusilamientos. No se encontraron otros restos.

¿Hubo tumbas colectivas en la estancia Anita? En resultado del trabajo efectuado, los testimonios históricos y el trabajo de campo indicarían que no.

El informe de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral incorpora un registro fotográfico que considera que corresponde al año 1926 que fue aportado por Bayer, registro que también se encuentra en el Archivo Nacional de la Memoria, que sería de la estancia Anita en la que se observan restos óseos en superficie, y que por lo tanto no pudieron conservarse. No se conoce el origen de esa fotografía y por el ángulo que toma no se pudo corroborar, durante los trabajos de campo, que efectivamente fuese del lugar ya que no identifica ningún accidente geográfico.

Los testimonios históricos sobre los entierros en la estancia Anita dicen que los cuerpos caían en la zanja o que fueron quemados o los entierros eran superficiales o apenas tapados.[1]En esas condiciones los restos no podían conservarse. Durante el trabajo de campo se comprobó la dureza del suelo. Después de cavar tres horas se abrió un pozo de un metro cuadrado y treinta centímetros de profundidad. Un oficial del ejército, refiriéndose a la estancia Punta Alta decía que cavar en el lugar era como hacerlo en el asfalto. En tales condiciones no pudo haber tumbas masivas, los cuerpos fueron desparramados,  enterrados superficialmente algunos quemados y no se conservaron.

Esta comprobación no invalida los hechos históricos científicamente comprobados. La estancia Anita ha abierto una tranquera y el lugar donde ocurrieron los fusilamientos puede ser libremente visitado por la población.

Enero de 2016.