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PREGUNTAS SOBRE EL FRENTE PARA LA VICTORIA DE CATAMARCA
Por Dr. Luis Alberto Reyes. Empezamos a conocer la oferta electoral del Frente para la Victoria de Catamarca, y muchos catamarqueños nos hacemos inquietantes preguntas. En estos días de febriles acuerdos y forcejeos algo estuvo fuera del temario: Las ideas del Proyecto Nacional que encarna Cristina Kirchner en el gobierno nacional.
Durante largos meses, la prensa nacional acusó al gobierno kirchnerista de ser confrontativo, de generar conflictos. Era verdad: Cada una de sus iniciativas generó fuertes discusiones y resistencias.
Seguimiento:
En realidad estas iniciativas solo sacaron a la luz conflictos que ya existían en el país. Democratizar los medios de comunicación, imponer retenciones a las ganancias de los exportadores de granos, nacionalizar las jubilaciones, utilizar esos recursos para generar empleos y para obras sociales, fueron medidas que implicaron quitar a algunos para dar a otros.
Estos otros a quienes se favoreció son la mayoría en un país lleno de excluidos. Y los afectados fueron los tradicionales dueños del poder. Aquellos que, en consulta con las cúpulas militares y el país del norte, habían venido decidiendo cuándo los gobiernos elegidos por los argentinos debían ser volteados al tornarse conflictivos.
Tras la política están los intereses en juego y las ideas que los sustentan. Cuando no hay discusión de ideas es porque no se toca el status quo, porque no se afecta a los intereses dominantes.
En Catamarca casi no se ha dado discusión de ideas. Apenas hubo, en los ámbitos políticos, algún cruce de opiniones por el despojo de tierras que sufren los campesinos del este, o por proyectos como el de la Ley de Bosques, o la de protección de glaciares y periglaciares, o en temas como ciertas cuestionables inversiones provinciales. Solo lo Asignación Universal por hijo, de notorio consenso nacional, fue defendida frente a sus detractores. Otros temas inquietantes, como los reclamos ambientales de los pueblos del oeste, quedaron fuera de consideración.
Salvo solitarias excepciones, la oposición no ha defendido aquí la política nacional, las medidas conflictivas en que se jugaban intereses. Hoy, cuando empezamos a conocer las listas de candidatos del Frente para la Victoria, poco sabemos de sus ideas y compromiso con el proyecto nacional que dirige la presidenta y de cuyo carisma se beneficiarán en la próxima elección.
Cabe preguntarnos, entonces, si en las listas de candidatos del FV están quienes en Catamarca organizaron foros para defender las retenciones a las exportaciones sojeras, quienes defendieron el proyecto de ley de medios y el proyecto de derechos ciudadanos para las minorías sexuales. Cabe preguntarnos si en esas listas están los luchadores por los derechos humanos, que han sostenido las causas judiciales por los crímenes cometidos en la región con un esfuerzo minucioso y valiente durante estos años.
Cabe preguntarnos si en esas listas estarán candidatos afines al alineamiento de nuestro país con los gobiernos populares de Bolivia, Venezuela y Ecuador o quienes extrañan la amistad menemista con G. Bush. Si estarán los enamorados de las audaces medidas nacionales o quienes las vieron de reojo cuando no con hostilidad. Si estarán los que se auto convocaron en el Paseo de la Fe al día siguiente de la muerte de Néstor, levantando sus banderas con lágrimas en los ojos en un acto del corazón y no de figuración oportunista.
Preguntarnos si tienen los candidatos del Frente para la Victoria la valentía ante los poderosos que tuvieron Evita y Néstor, la claridad ideológica que tuvo Felipe Varela, sosteniendo el federalismo de la solidaridad e integración de pueblos y regiones. Un federalismo diametralmente opuesto al federalismo del egoísmo que sostiene la Sociedad Rural Argentina.
Como mostraron las organizaciones de sobrevivencia y resistencia popular cuando la debacle del neoliberalismo; como mostraron las manifestaciones juveniles a la muerte de Kirchner, hay miles de argentinos con conciencia política. Aunque no se reflejen en los medios, aunque no cultiven seguidismos cortesanos que los hagan audibles para las mesas chicas de los armados políticos.
Son muchos quienes quisieran ver a estas ideas coherentemente asumidas por el FV local. De la mano de Cristina, esas ideas le darían genuina fuerza electoral y, lo más importante, lo convertirían en una verdadera alternativa para los catamarqueños.